difuso y estacional - amalgama2

lamalgama

la sombra del espejo

martes, 22 de marzo de 2011 by lamalgama

Previamente a decir todo lo que quiero decir, me gustaría dejar clara mi empatía con quien así no lo piense ni sienta, entiendo y respeto que este tema es sucio y complicado, un berenjenal donde la razón, la moral y el pragmatismo, entran en conflicto turbando mentes lúcidas y socialmente responsables, donde la guerra y la paz, la sangre y la sonrisa, tienden a ir de la mano en un tablero harto complejo y lleno de sombrías posiciones. Es el arte de la geoestrategia, un arte que nos sobrepasa a todos quienes pensamos en otro mundo, y que marca dubitativas posturas que nos hacen enfrentarnos a nosotros mismos, a nuestro propio ser.

Quien años atrás salió a la calle y gritó contra una guerra criminal, carente de sentido, primer gran envite de lo que la historia llamará “Las Guerras por los Recursos”, hoy, con extraña impresión, torcido gesto y boca ladeada, justifica eufemísticamente una “intervención militar” en defensa de los derechos humanos. Y a mí, que soy bastante gilipollas, me recorre un siniestro escalofrío por la inmoralidad que supone tal hecho, cuestión de ética.

Fuera eufemismos camaradas, díganlo claro, es una guerra, España, nuestro país, junto a los aliados, participa en una guerra, de esas que lanzan bombas y matan a gente, que pueden ser malvados o no, pero la matan. Caminan temerosos por el filo de la espada con miedo a caer al lado equivocado, pero no se preocupen, el propio filo les abrirá en canal antes de poder reaccionar. Lo saben, o al menos lo intuyen, sí, Gadafi, el terrible sátrapa alimentado durante años por el mismo Occidente que hoy se indigna, es un cruel y vil asesino, nada que objetar, pero igualmente saben, que de no ser por la dependencia energética que Europa, y muy especialmente Italia y España, tienen del grifo Libio, de gran calidad, por el valiente y armado pueblo libio se iba a preocupar el camello del desierto, y lo saben, lo huelen, lo intuyen.

Intuyen y huelen un poco raro, que la rebelión comenzase y cobrase fuerza en Bengasi, capital de la región que asienta los yacimientos petrolíferos, intuyen y les huele aún más raro, que fuese allí donde acabaría la revuelta a favor del sátrapa, en otros tiempos terrorista, y en otros amigo estratégico, pero que milagrosamente, en el tiempo de descuento, la ONU, siempre la ONU, pitase penalti en forma de resolución, tras cuya sombra poder recogerse buscando el alivio del penitente, del que sabe que ha pecado. Siguen con ese olor a podrido, en aumento, tras saber que aquel avión en llamas que justificase la violación del alto el fuego decretado por el malvado, era realmente de la fuerza rebelde abatido por los suyos en un momento de “extraña confusión” pero tácticamente repetido hasta la saciedad por la prensa del Estado.

Se horrorizan ante sí mismos, al descubrirse en el rostro las mismas tinieblas que un día vieron en quien invadió Irak. Justifican y excusan la ausencia de su ética, amparándose en un “no es lo mismo”, porque allí no había motivos. Y pudiera ser si no conocieran y reconocieran la siniestra herencia que el mundo en que vivimos nos ha dejado en materia bélica, pudiera ser si no conocieran y reconocieran el resto de conflictos armados y atroces violaciones a los derechos humanos que recorren el mundo de punta a punta más allá de los pozos de Bengasi y ante los cuales, la ONU y el Mundo guardan cómplice silencio, mutis por Palestina, Colombia, Nepal, Chechenia, Sáhara Occidental, Congo, Somalia, Birmania, Chad, y otras tantas más, hasta la más reciente por Bahréin.

Miran de soslayo el reflejo en el espejo y piensan en las palabras de Taibo, ese darwinismo social militarizado que ha hecho que la misma Italia que presta sus armas contra la violación de los derechos humanos, cierre las puertas a quien huía de ella, piensan si no serán también, marionetas justas del esperpéntico teatro de ese sistema que piden cambiar.

el atolondramiento energético

lunes, 7 de marzo de 2011 by lamalgama

De unos días a esta parte, debido a la velocidad que la sucesión de acontecimientos a nivel mundial tales como las revueltas griegas, tunecinas, romanas, egipcias, bolivianas, libias, marroquíes, islandesas, etc, etc, provocadas por el derrumbe del sistema capitalista (no miremos para otro lado, se está derrumbando), y en cómo estas van afectando al mundo en su globalidad, y especialmente a España en su estatalidad, derivadas del aumento del precio de los recursos energéticos y en el precio de los bienes de consumo primarios, alimentos, energía y transporte (esto está mal descrito, debiera ser: energía, y por tanto alimentos y transporte, y sí, escribo energía y recursos energéticos por separado, sencillamente, porque no son lo mismo), vengo practicando un sano ejercicio de divulgación en el mundo de la intenné que me sirve para dos cosas:

1) Por pura diversión, sí, me gusta reírme de quien se ríe de otro, o de otros muchos, creo que la gilipollez, la estupidez y la ignorancia supina han de ser contestadas tajantemente mediante al descrédito, la sátira, incluso el insulto, y especialmente con la información y el conocimiento.

2) Como vía de escape de mi mala leche que por cuestiones sociales, económicas, de edad, e intolerancia a la estupidez (qué quieren que le haga, hay gente intolerante a la lactosa y nadie les dice nada), me provocan la fuerte y dolorosa apertura de una úlcera gastrointestinal ante el estado de agilipollamiento masivo que me rodea a mí y a los que quiero y estimo, y en como determinados miembros de la especie humana a los que tengo que soportar, compiten por el galardón al Mejor Infectador de Estupideces Contemporáneas por metro cuadrado a esta orilla del Guadalquivir. Entre esta tribu moran insignes periodistas abecedarios, otros muchos taxistas de la opinión escrita, plumas económicas, salivas callejeras, y un sinfín de atolondradores profesionales, es decir, que cobran legalmente en el ejercicio del atolondramiento social.

Pues bien, como decía, vengo practicando de un tiempo a esta parte cierto ejercicio que consiste en el ataque directo en la red, por vía de las redes sociales, como al amigo Sandokán, o a través de la sección comentaril que algunos medios tienen a bien abrir al opinador/atolondrador no profesional. El ataque directo en la calle me ahorro confirmarlo no vaya a ser esta entrada excusa para innecesarias denuncias malayas.

Entre estos ataques, le he cogido gusto a uno que creo necesario ante la inmediatez relativa del cambio que se nos avecina como sociedad, y que afortunadamente se ha puesto de moda ante el grito de indignación gilipollezca colectiva por la obligación a aquel que conduzca (yo aún no me meto de eso, soy un tipo sano) de no rebasar los 110 km a la hora en los tramos de autovía que hasta hace unas horas permitían la conducción a 120. Entiendo que entre la gran masa atolondrada por parte de los que antes hablaba, la indignación ante tal represión a la libertad del individuo que supone tal obligación, sea necesaria, pero no lo entiendo ya tanto cuando el grito indignante viene por parte de nuevo del grupo atolondrador, un grupo que debiera servir de cauce fluido de comunicación entre la realidad del mundo físico y el ciudadano pringado medio (que para algo le pagan), para que mediante la valoración justa de los datos de ese mundo real, tome conciencia, actúe y se posicione justa y críticamente, pero no, aquí la tendencia es otra. Bueno, como decía, ante eso he decidido actuar con el único arma que tengo, el sentido común y cierta capacidad para ordenar letras con las que comunicar cosas. Hoy mismo he dejado escrito un buen choricito de Sierra Morena en uno de esos tantos artículos de opinión que en la prensa local de mi ciudad, se vienen publicando a los cuatro vientos en la labor de predicación capitalista diaria. La respuesta íntegra y de un solo tomo la dejo aquí para quien se la quiera leer, ya que entiendo que merece la pena que quede recogida en algún sitio y no se desperdigue entre la marisma comentaril de la prensa local. A la vez quería conminar a quien maneje este tipo de datos, a hacer lo mismo, ya que de una adecuada respuesta informativa dependerá seguramente la respuesta que seamos capaces de dar ante la situación que se nos avecina. Yo, un mindundi de barrio, que escribe cuando tiene un hueco en que perder el tiempo, ha logrado que al menos uno de los candidatos a la alcaldía de mi ciudad, o al menos la representación de él mismo que tiene depositado en la red de Twitter, me confirme y hable de este asunto, del cenit del petróleo y de las implicaciones que tendrá, que puede que no sirva para nada, pero sí al menos para certificarme que tan tontos los pobres no son, y que ya al menos empiezan a olerse la chamusquina que les viene del patio de atrás. Lo dicho amigos, si en algo valoran su vida y la de los que les han de enterrar, actúen donde puedan, lean, infórmense y combatan la estupidez.

Respuesta a Gabriel M. Pérez en Diario Córdoba el 7 de marzo de 2011:

Y como siempre, los "expertos energéticos" con voz en los medios, han de ser economistas. Permítame un consejo redactor jefe de Diario Córdoba, contacte con algún experto en recursos energéticos y pídale opinión, pídale una columna exclusivamente informativa sobre la cuestión energética, y deje de zarandear aún más la atolondrada opinión del ciudadano medio que no consigue ver más allá del indicador de velocidad detrás del volante. Varias cosas a dejar claras:

1 Esta crisis energética no será pasajera, quien así lo piense, que se vaya olvidando, esta crisis llegó para quedarse, con sus altibajos, pero con tendencia claramente decreciente. Nunca saldremos de la crisis con el actual enfoque, nunca, el motivo, el cenit en la producción mundial de petróleo, tal y como constata el último informe de la AIE de 2010, y el fin del petróleo barato, así de simple, ni coyuntura, ni temporalidad de la situación, ni Libia, ni nada de lo que el economista de turno pueda sacar a relucir, cenit del petróleo y las implicaciones que tal hecho tendrá en el modelo de organización social es lo que deben empezar a mencionar si no quieren pasar a formar parte de lo que la historia llamará, muy probablemente, la gran masa de opinión todologista que aceleró la debacle.

2 En esta columna de opinión se habla de la situación energética española como si de una burbuja local se tratase, como si una solución mágica residiese en la mente del economista de turno, con el tan cacareado mix energético, con la apuesta por el coche eléctrico, con la cuestión nuclear y con la búsqueda posible del actual nivel de consumo y bienestar con la autosuficiencia energética, obviando que la cuestión energética es un tema de ámbito global, mezclando conceptos básicos como producción energética y posesión de recursos energéticos primarios.

3 España podrá ser independiente en la producción energética, de hecho hoy por hoy lo es, pero nunca, nunca, será independiente en la obtención de los recursos necesarios para tal producción. La única fuente energética que hoy día tiene España, y que sólo tendrá en el futuro son el sol, el viento, la hidráulica y el carbón. Las primeras tan sólo tienen capacidad para el 8% del total de producción eléctrica, el carbón aumenta tal cifra hasta cerca del 40%, el 60% restante proviene del petróleo, el gas y el uranio, de los cuales España no podrá ser nunca propietaria, y por tanto dependiente de las fluctuaciones que se den en el exterior y en el mercado global, y como no, de la curva gaussiana de extracción de cada una.

4 El coche eléctrico, ¿podría indicarme el señor Gabriel M. Pérez cómo conseguirá España cambiar el parque móvil español, fijado en unos 25 millones de vehículos, a eléctrico, y especialmente, de dónde obtendrá la producción energética necesaria para tal consumo? ¿podría indicarme Gabriel cómo podrá hacer frente la débil estructura española (y mundial) la factura energética que supondría tal cambio, en construcción de infraestructura necesaria y del consumo inherente del propio parque automovilístico eléctrico? ¿podría indicarme cómo conseguiría España cambiar el modelo de transportes y de producción basado en el consumo de petróleo barato y de disponibilidad inmediata, a uno eléctrico, que por cierto es, o sería, de bajo rendimiento para el mantenimiento de los actuales niveles de producción y bienestar?

5 Lo nuclear, claro, será la respuesta ocurrente, otra tanda de preguntas ¿podría indicarme en qué espacio temporal será posible la transformación del mercado eléctrico a consumo nuclear, que permita además el cambio antes descrito? ¿podría relatarme de dónde obtendrá los propios recursos energéticos la economía española para la construcción de toda la infraestructura, tan cara y lenta, necesaria para la puesta en red de tal producción eléctrica? ¿podría indicarme por cuánto tiempo será esta una solución, teniendo en cuenta que el pico de extracción de uranio a nivel global se dio hace tres años, y cuyas reservas actuales, para el actual ritmo de consumo de dicho elemento (por cierto, en declive), está calculado que quedarán disponibles hasta el 2040 o 2050? es más, ¿podría indicarme de dónde obtendría España el uranio adicional necesario para tal cambio de estructura energética, consecuencia precisamente de tal cambio? Es decir, si de pronto, hipotética y milagrosamente, consiguiésemos pasar a un modelo energético basado en lo nuclear, el aumento exponencial de tal recurso acercaría el declive global del uranio hasta un muy cercano 2020 ¿de dónde obtendría el uranio necesario para obtener rendimiento positivo a la construcción de tal cantidad de centrales nucleares de modo que la “solución nuclear” llegue a ser rentable para el bolsillo español y no una estafa bíblica tal y como indica el más elemental de los sentidos?

6 El mix energético, claro. Una vez caído en la cuenta de los anteriores factores limitantes que le expongo, usted y cualquier otro me dirá, el mix, claro, y la apuesta decidida por lo renovable. De acuerdo, aquí estará una parte de la solución, siempre y cuando se tenga claro que lo renovable es sólo energía paliativa, pero nunca alternativa. Por cuestiones físicas, lo renovable es una producción energética de carácter exclusivamente local, si la producción eléctrica renovable viene acompañada de la relocalización de la producción energética, bien, lo contrario, la construcción de grandes núcleos de producción energética para el conjunto del consumo eléctrico nacional, será un gigantesco error por dos motivos, el ambiental y muy especialmente el de eficiencia energética, debido a la fuerte pérdida que por riles de la física y el segundo principio de la termodinámica, se da en el transporte eléctrico, a mayor distancia, mayor pérdida. A parte claro, queda la cuestión limitante en la producción renovable de las materias primas necesarias para la construcción y mantenimiento de la infraestructura necesaria para lo renovable, todas ellas dependientes de la disponibilidad rápida y barata de petróleo, tanto para la manufactura, producción y transporte de la propia infraestructura renovable, como para la extracción, manufactura y transporte del resto de materias primas como cobre, silicio u otras, que casualmente también se encuentran cerca de su cenit de extracción en lo que en terminología inglesa viene a llamarse el “peak erverything”, y que además, para más inri, verá aumentado los costes de extracción y manipulación, así como la cantidad neta extraída, consecuencia del aumento del precio del petróleo. Un panorama ciertamente oscuro ¿verdad?

7 ¿Y los magufos energéticos? Sí, ya sabe, el ITER, la bomba de agua, el biodiesel, las máquinas de movimiento perpétuo, etc, etc. Pues eso, magufos que me voy a permitir no explicar por cuestiones espaciales, pero para las cuales le invito aplique la misma lógica anterior y que busque información especializada de expertos en la materia para comprender que no hay más solución que la que las propias leyes de la naturaleza fijan.

8 Bueno vale, ¿pero y entonces qué, nos matamos todos y nos vamos a las cavernas? Pues no sería mala idea leyendo y escuchando diariamente tanto exabrupto taxista, pero no, permitamos a la Humanidad darle aunque sea una segunda oportunidad. ¿Quiere verdaderas soluciones? Replantee el problema, ¿y si la solución estuviese en que precisamente no hay solución? ¿y si dejásemos de pensar como si viviésemos en el siglo XV, y comprendiésemos que la Tierra no es plana y que tiene unos límites físicos los cuales por definición no pueden sobrepasarse? ¿y si resulta que las denuncias que los colectivos ecologistas y científicos vienen haciendo desde hace más de 30 años son ciertas? ¿y si ya para rematar, caemos en la cuenta de que el hombre no es dios en la Tierra, y que no puede hacer lo que le salga de sus santos cojones, y que eso del crecimiento continuo y perpetuo es imposible en un mundo limitado? Entonces amigo, empezará a ver un sendero oscuro y muy estrecho, pero que a diferencia de los otros no acaba en precipicio y no resuelve el problema con recetas mágicas propias de la fe ciega que hoy día tiene la Humanidad dispuesta en el dios tecnológico.

9 La solución. Mire, como ya le he dicho, no hay solución, no hay una solución no traumática, así de simple, llámeme catastrofista, me da igual, yo tengo la certeza científica de mi parte y quien lo niegue, tan sólo la ilusión ciega de la capacidad del ingenio humano. Lo primero, tras el desastre que supondrá el colapso del sistema de producción alimentaria global y de bienes y servicios de primera necesidad, será el de la organización local para la producción de ese tipo de bienes. Para ello, claro, será imprescindible el reajuste de necesidad básicas, hoy día imposible debido al estado de agilipollamiento colectivo en que vivimos inmerso, culpa entre otras muchísimas causas de gente como usted que con toda la buena intención del mundo plantean soluciones que no existen hoy, ni existirán nunca. No se puede, lo vuelvo a repetir, vivir como lo hemos estado haciendo hasta ahora, es una imprudencia, una absoluta irresponsabilidad, vivir como si no existiese mañana, como si las consecuencias de nuestros actos no existiesen, el mundo que hemos construido se basa en una premisa muy débil e injusta, la de la energía barata e inmediata, y eso se acabó. A partir de aquí piense y actúe como su conciencia le marque, que seguro, si realmente comprende lo que le digo, será la de iluminar un camino ciertamente oscuro como el que le estoy dibujando. Y en segundo lugar, infórmese sobre redes locales, sobre gente que ya se está moviendo en este sentido, por el momento tenemos una poderosa herramienta que de ser bien utilizada nos ahorrará muchos dolores de cabeza, internet y su capacidad de relación social y convergencia de inquietudes, repito, busque y comuníquese.

Nada más, feliz transición.