difuso y estacional - amalgama2

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Murga de los currelantes - Carlos Cano

martes, 12 de mayo de 2009 by lamalgama



Vale sí, dije que seguramente no volvería a escribir más hasta que estuviese por Córdoba de vuelta o por Villaralto del Putanar, pero mira, me picáis un poco y ya me pongo tontón, y me da por escuchar a Carlos Cano mientras hago sienes y sienes de gráficas que me muestran la inutilidad de mi proyecto, pero algo saco en bueno, la repetición de un mensaje que se lleva cantando desde hace 32 años y que a mí, cosas de la edad, me parecía de los más juvenil, y es que en esta vida donde todos somos mú listos ya casi todo está inventado, hasta las crisis, y es que vuelven a hacer las maletas los que migran, como entonces, vuelve el paro y nosotros nos quedamos con cara de tontos viendo como el espikinglí, la autonomía, el turismo, los alemanes y las bases militares no nos sacan de nuestra eterna situación de vagón de cola. Y es que los señoritos a caballo siguen trotando por el solar andaluz con una buena zanahoria atada a un palo para la burguesía política andaluza. Siguen los toreros y las estrellas de la farándula, siguen los caciques y las duquesas de albas. Una pena don Carlos que ni la escuela gratis, ni los hospitales, ni la universalización de la Universidad nos haya servido para mucho, con una Iglesia cada vez con más poder, un poder que estuvo a punto de desaparecer hace un tiempo ya. Una pena don Carlos, que los emigrantes no sólo no vuelvan, si no que de nuevo empiecen a marchar.

Córdoba en el pesho

domingo, 3 de mayo de 2009 by lamalgama

En breves abandonaré (algo me dice que no mucho tiempo) tierras holandesas, para reencontrarme temporalmente con aquella tierra que dejé en septiembre. Qué rápido pasa el tiempo, tengo la sensación de haberme fumado en un suspiro todo lo que Holanda tenía preparado para mí, todo lo que yo esperaba de ella, o para ser más exacto, los Países Bajos, que luego mis amigos holandeses me darán un tirón de orejas. En fin, hoy sí que siento pena, y angustia, angustia por un futuro incierto en una tierra que he aprendido a odiar en la distancia mucho más de lo que lo hice entre sus calles. Así que imagino que ese futuro en Córdoba será temporal, afortunadamente uno es culo inquieto y de buen seguro que al poco tiempo se me ocurrirá una buena excusa para volver a irme lejos. En fin, vuelvo a hacer las maletas mientras escucho por la radio del intenné cómo están las cosas que me esperan al regreso, la Doña que se nos va a Sevilla transmutada en el cuerpo de Monse Asenjo para bendecir la cabeza de los andaluces desde la Consejería de Obras Públicas. Hay mucha gente afín a IU realmente contenta por la marcha de la Doña, ilusos, si piensan eso es que no conocen los muelles del sistema que absurdamente siguen defendiendo, todo seguirá igual, y con la inevitable transacción de siglas en el Ayuntamiento, igualmente seguirá idem, aunque honrada y píamente les joda, la política seguirá siendo política, un juego de putas donde quien más honda consiga metérsela en la boca será el rey, o la reina, cosas de la poltrona.

Y si además de ello, la crisis, los sindicatos, el paro que absurdamente se culpabiliza en la clase política, hablemos de sistema coño, qué manía de personalizar los problemas, sigo, la Iglesia, las pleitesías a los semanasanteros, el Rocío, Rafael Blanco, peñistas, y un sinfín más de tragedias griegas cordubensis, se le suma a las más que probable y pronta intervención de la Caja de la Blanca Paloma, aquella que sostiene el sueldo y los sueños de sienes y sienes de paisanos cordobeses, por el Banco de España, pues qué queréis que os diga, que no tengo ni puta idea de por qué me voy de Holanda. Y es que en el fondo soy un romántico, que como bien dice Harazem añoro aquello y en el fondo me gustaría restregarme a gusto la morriña por el pechio de sentí doló de corasón por encontrarse tan lejos en estos días tan entrañiables en que Cóoooooordoba se perfuma de insienso y sera.

En fin, que vuelvo a la tierra de los abusos sobre el Patrimonio, a la tierra que siente cero respeto por el suelo que pisa, por los árboles que le dan sombra, por los pimientos que les alimentan, por el agua que por encima y por debajo les da de beber, cero en respeto, cero en tolerancia, cero en civismo y cero en todo aquello que suponga un mínimo de esfuerzo empático por el ambiente que les dio forma. ¿Qué bien, no?

En fin, muy probablemente la próxima vez que vuelva a escribir ya estaré allí, o en Villaralto del Putanar, quién sabe, y es que hasta el sano ejercicio de soltar sapos y culebras por este medio empieza a resultarme asqueroso, y sólo la lenta y pausada lectura de los sapos y culebras de los amigos virtuales me merece un poco la pena, uno de los pocos guiños de luz en una ciudad muy oscura a veces. Ahora le tomo prestadas unas palabras a Pablo García Baena, unos versos sobre Córdoba, dedicada al psiquiatra Carlos Castilla del Pino, amigo y compañero de puteríos del anterior en su juventud cordobesa, puteríos que en más de una ocasión me han recordado a los míos por aquí, donde en charlas sobre lo humano y lo divino entre el europesado más puntero (el bueno, el que sabe que el cambio empieza en uno mismo), he ido formando un año de convicciones que me arrastrarán un buen puñado de años. Hasta el poema he llegado gracias a las fuentes cordobesas, donde se bebe el mejor vino de la ciudad, gracias tabernero.

CÓRDOBA
A Carlos Castilla


¿A quién pediremos noticias de Córdoba?
Porque las piedras que amabas a la tarde han sido derribadas,
talados los cipreses y su claustro de salmos silenciosos,
destruidos los arcos,
el capitel rodó sobre la ortiga
y los artesonados aplastaron blasones,
soberbia, yelmos, gules...
Corrio la lagartija sobre lises
y las manos falaces arrasaron vergeles,
enmudeció la esquila en la espadaña,
abatieron dinteles, picaron tracerías. hundieron hornacinas
y a la venta pusieron atauriques,
teselas. surtidores, plata ilustre de ofrendas
y cobraron monedas de la traición tus hijos,
subastaron tus lágrimas, oh madre,
patria mía.

No había más belleza en este mundo
Por las calles de cal cuando furtiva
ajena sombra iba enamorada,
incansable de sol a sol,
tejiendo el embeleso luna a luna,
telones y murallas, celosías
de altas clausuras,
palmas de sombra sobre tapias blancas,
era ya solo amor el escenario,
la letanía armoniosa de los nombres:
Muro de la Misericordia, Alcázar Viejo,
Plaza de los Aguayos, Piedra Escrita,
Tesoro, Hoguera, Cidros, Mucho Trigo
¿Que ramos de tristeza los naranjos al cielo levantaban?
¿Que soledad y sus aspas de relente
enfriaban heridas como joyas?
Fuentes cegadas, oigo vuestros caños por la memoria,
vivas gargantas sollozantes.
Palpo el mármol, los fustes, las verdinas
sobre bronces ecuestres. Aromas como anillos
ciñen nupcias, suben por galerias desvaídas:
jazmín morisco, lilas, ajedrea.
Edén siempre perdido,
concédeme el recuerdo y su llave de niebla.

Don Luis se alejó por la calleja,
el Duque miró el ángel dorado del ocaso,
volvió al baño Lucano y tus hijos
de la campiña fueron a trabajar a Dusseldorf
Amarillas banderas
como présagas aves codlciosas
enlutaron terrazas. Usura y avaricia
la heredad repartieron destruyéndola,
dividieron tu suelo,
echaron suertes
sobre el solar patricio,
fonsque sophiae,
mientras te disfrazaban percalinas
para un siniestro carnaval turístico,
oh inmortal, eterna, augusta siempre,
oh flor pisoteada de España.


Pablo García Baena