Esto no es un adiós, válgame el ídem, estaría bueno, y más con lo que me gusta escribir (afición que he descubierto gracias a esta vida blogueril), pero necesito un descanso, necesito descontaminarme de muchas cosas, demasiadas, pensar más de dos veces al día en esta ciudad agota en exceso. Cuando día tras día uno lee la prensa, escucha los informativos, digiere opiniones del Ministro, del cura, del Tato, del taxista y de la madre que lo parió, uno se cansa. Supongo que eso es lo que más mella me ha hecho, la opinión, en especial la opinión del cordobés medio, y la mía propia, lo que hace replantearme si quiero o no participar de este nauseabundo juego, el de crear y formar opinión. He visto demasiados temas opinados, demasiadas opiniones vacías de contenido, demasiados contenidos putrefactos, contaminados y tendenciosos, de eso noto que estoy rodeado y me siento partícipe. No sé si llegáis a entenderme, no sé si esto es síntoma de un narcisismo que debería preocuparme o es algo lógico, pero no aguanto más sin un descanso, no los aguanto más.
Queridos amigos todos, mil gracias por estar ahí y pedir la cabeza de este que os escribe si dejase de hacerlo, pero necesito un descanso (aunque conociéndome no podré contenerme demasiado), más de 300 entradas en algo más de un año es suficiente por el momento, cientos de comentarios acumulados, discusiones y sanos debates, rebajar el ritmo y alejarme de dar opinión es algo que necesito. En breve os volveré a dar el coñazo. Salud.







