difuso y estacional - amalgama2

lamalgama

encuentro en las alturas

jueves, 24 de julio de 2008 by lamalgama

Son las 21:30 de una calurosa noche de verano cordobesa. Me cito con mi contacto en una azotea del centro histórico cordobés donde un grupo de modernas cosmocordobesas se frotan la piedra entre cervezas regaladas. Yo, como buen caspocordobés intento resistirme a la fresquita cerveza gratuita y al cabo de la noche sólo me tomo cinco insignificantes cañitas rodeado de modernas que crean arte arte arte. Como uno es un cateto crónico que no entiende del arte me dedico a hablar con mi contacto, al cual me lo encuentro con gabardina caqui, sombrero cordobés de ala ancha y rosa roja en la boca.

Hablamos de todo un poco por aparentar normalidad entre el grupo de siniestros modernas que nos rodean y que ya empiezan a oler que allí sobramos. Nuestro olfato nos dice que algo allí huele a podrido y yo me lamento de habernos ido de la lengua sobre ciertos temas y nombres que tratamos. Más tarde la evidencia me daría la razón, uno de estos subgrupos que durante toda la velada habían transitado de un lado a otro de la azotea entre cervezas y modernas perfectamente camufladas se descubre al poco de irse mi contacto, ya que repentinamente desenfundan una alcachofa de la cosmocasposa, católica y apostólica radiocadena del obispero, la alta sacra COPE y de la aún más pestilente y nauseabunda emisora del amarillismo fachorro herreriano OndaCero. Su objetivo son las palabras del cosmoorganizador del evento, pero el secretismo y los métodos a lo Gestapo con que se han movido durante toda la noche me hacen temer que su objetivo fuese interceptar el preciado objeto que mi contacto debía de pasarme, y que con éxito logró. Esto es sólo un anticipo del texto que por fin ha llegado hasta mis manos, sólo un esbozo de la dificultad de que el verdadero pensamiento crítico llegue hasta nosotros los mortales pringados medios y que ya mi mente de una vez por todas y con ansia devoradora ha comenzado a digerir.

Mi contacto consiguió pasarme el preciado “Panfleto contra la estupidez contemporánea” del abogado Gabriel Sala donde nos presenta, explica y disecciona el término que lleva condicionando nuestras vidas desde hace décadas y que hace que sigamos dirigiéndonos cada vez más aprisa hacia el precipicio, un término que ya salió por aquí en alguna ocasión, el entetanimiento, del cual os hablaré en próximas entregas, conforme mi cerebro digiera poco a poco sin morir de sobredosis. Gracias M.

3 comentarios:

casandra dijo...

Me puedo imaginar la escena y quién era el doctor gachet. :-)
Quise haber ido y encontrarme con vosotros, pero una inexperada y bestial gastroenteritis en un vástago me lo impidió a última hora.
Más qie cosmocasposos, yo diría que son eutópicos vulgares, aunque ultimamente todo parece lo mismo mismamente. Que disfrutes el libro, si es que puedes holandés errante.

lamalgama dijo...

Gracias Casandra, como bien dices intentaré disfrutarlo con alegría cortijera. La verdad es que esperaba encontrarte, Miguel me dijo que te vio y que seguramente fueses, de todas formas tampoco te perdiste gran cosa, salvo cómo no una suculenta charla con el Inspector Gadchet, con el otro del cénit y conmigo mismo. También esperaba encontrarme por allí al de las bicis y girasoles, que todos sabemos que no se pierde una, pero ná de ná. Al final quedamos en tomarnos unas cañas más adelante.

Lo de cosmocasposos es verdad que pensé en quitarlo y ponerles eutópicos, que es de lo que por allí abundaba, pero en el fondo son buena gente y me decidí por lo de cosmocordobeses por el aire pestilente a pose moderna del País de las Tentaciones que se respiraba allí. Buenor un saludito y a ver si nos tomamos unas cañas, que yo también quiero que me lleves de excursión al Liceo ;-)

pd: ¿te llegó mi privado sobre lo de Paredes que Hablan?

harazem dijo...

Bueno, el contasto de marras ha de decir que no pilló vena (aunque sí birraza) de lo que allí se cocía, en parte porque el inrefuntranchitable mundo de la moda se la inrefuntranchifla hasta extremos cosmopoéticos y en parte por haber sido sometido a un durísimo tercer grado por los contastados del que no sabe aún cómo consiguió salir.

Eso sí: cumplió la misión de hacer la entrega de la mercancía cargadita de peligrosa perversión de menores.