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lamalgama

fauna cordobesa - Homo cordubensis cofradier

miércoles, 11 de junio de 2008 by lamalgama

Animado por el amigo Harazem me dispongo a seguir sumando enemigos virtuales gracias a mis vomitivos, pedantes, tendenciosos y personales análisis de la realidad que me rodea y por la que consecuentemente me siento con el derecho a opinar. Con esta entrada abro un ciclo que lo mismo se cierra con esta misma entrada, un ciclo donde analizaré bajo mi particular perspectiva, como todos sabéis demagógica y tendenciosa, el amplio espectro de fauna que compone el entramado social cordobé de modo que podamos obtener un estupendo y completo inventariado faunístico que facilite la comprensión y el trabajo de biólogos y sociólogos de todo el mundo. Para abrir el ciclo y aprovechando que ya escribí en una entrada del antes mencionado, copio y pego de la entrada donde le comenté, soy así de vago, pero aquí la amplio un poquito para vuestro regocijo personal, aunque no os lo merecéis, que venís aquí sin pagar ni ná. A lo que iba, en esta primera entrada entro a analizar una de las especies más interesantes de cuantas pueblan este pueblo, el personal Homo cordubensis cofradier:

El buen Homo cordubensis cofradier puede dividirse en tres subcategorías fundamentales:

- El Patillita: montonero y prepotente, se toma el mundo semanasantero como el mayor bien preciado de que la Humanidad Cordobesa dispone. Competitivo como el que más no deja de entender su desfile del orgullo católico como una competición extrema al más puro estilo Gladiadores Americanos. La Hermandad no existe ni debe existir, sólo una absurda carrera por ser el más guapo y herboso (en términos cofradiers evidentemente). De perfil político generalmente franquista y sin puta idea de nada. Aspecto físico fácilmente reconocible, patillas de una prolongación extrema (a mayor longitud mayor rango en el Concilio Cofrade Municipal se ostenta) y caracolillos en el cogote, capaces como pocos de limitar el natural rizo empastosado de su cabellera hasta este rincón de su cabeza. Por lo general suelen ir en manada, como los leones del Serengueti, pero sin su capacidad devoradora, si alguna vez te los encuentras por la calle no temas, rocía un poco de incienso por el suelo y quedarán reducidos a meros gatillos castrados. Suelen tener una ideología conservadora para con el bien semanasantero, pero no hacen ascos, de hecho fomentan el avance de las tendencias cofradiers, intentando en los últimos años fusionar el arte de Agatha Ruíz de la Prada con sus originales vestimentas. Aunque cerrados de mollera serían los primeros en fomentar procesiones navideñas donde sacar a dar bandazos todos los pasajes del nacimiento de su divino redentor, incluyendo el caganet, por lo que incluso con el tiempo aceptarían el kit completo de complementos de la Barbie para lucir a sus vírgenes y sanguinolentos crucificados. Como todos en este mundo glorifican a su particular líder, que en Córdoba según parece tiene nombre y apellidos y por el cuál se pelean por cumplir ferviertemente las órdenes entre sobacos sudados y pichas a proa y popa.

- El Sevillano: suele ser el jefe de los anteriores, aunque reniega de ellos. Suele cagarse en los muertos de los sevillanos por su chovinismo del mismo modo en que los llega a idolatrar. Conservador como pocos, violento si le tocas su santísimo, lo más sagrao para ellos. Matarían moros y rumanos si les dejasen, bueno y a ateos y gentes de mal pensar. Controlan el cotarro folklórico aunque tienen que tragar semen para tratar con la curia católica de sus templos de sabiduría religiosa, a los que no soportan pero lavan la bola hasta sacar brillo. Pueden dividirse estos a su vez en dos grupos, o bien el alegre y simpático borrachín con el que te irías de cañas sin dudar, o bien en el de perfil tardofranquista, esto es cabrón y cobarde a partes iguales. Se aferran a la tradición por ley divina, hasta que la ley divina sea cambiada por la legión de fieles seguidores que le acompañan en sus ritos militares de cada año, por lo que si sus subalternos deciden sacar a la Barbie en santa procesión, y coronarla beatífica y pontificalmente estos callarán como putas y se sumarán a los fastos ceremoniales. Estética funeraria imprescindible, generalmente adornados con numerosos escudos dorados de las logias que frecuentan un mes al año, simpático bigotillo en el espacio bigoteril y marcada mueca nacionalista del más puro estilo Ferrol del Caudillo. Aman a la legión por encima de todos los estamentos y suelen tener buena posición social en el mercado del noble ganado folklórico local. Son peligrosos hasta decir basta, nunca sabes cuando te los podrás encontrar en la vida, no son perros de calle, gustan de despachos caros y juntas de influencia. Aunque gusten de los altos estamentos y se queden sin mear por cumplir a rajatabla los más arcaicos fundamentos protocolarios, de todos es sabido que darían su fortuna por irse una noche de parrandas por la calle Rey Heredia tras la ingesta de sienes y sienes de litros de fino Montilla-Moriles.

- La beatilla. Esta es sin duda la subespecie más simpática de las tres. Conformado en su mayoría por mujeres y locasas de honda tradición. Sirven para dar sustento a todo el entramado social e incluso estructural del mundo cofradier. La beatilla limpia, coloca, decora y da de comer a toda la trupe semanasantera. Sirve de nexo de unión entre el pagano mundo cofradiero y la más ascética y mística espiritualidad de que la Hermandad ha de nutrirse, rezando día y noche por el alma de toda la congregación sectaria. Son las típicas marías, son nuestras madres, son las locas reprimías que ven en la Hermandad y la santísima virginidad la única vía de aceptación social, de profesión mis labores, ya digo, sin duda alguna el grupo más simpático y entrañable de todos, igual le zurcen un descosido a la capa del pertiguero que le endosan cuarenta litros de peligrosa goma industrial a la cabellera del capataz de extraño recuerdo militar de turno.

Hay muchas más especies en el amplio espectro cofradier, pero estos tres grupos son los más entreñables y destacables, el resto se caracterizan por su sumisión a la fiesta como desahogo de la rutina, nada del otro mundo.

Y ahora queridos amiguitos, lapídenme, me lo he merecido. En próximas entregas ya veremos con que me desahogo, ¿el cordubensis cultureta tal vez? ¿o puede que sea el cordubensis jipiosus? ¿cordubensis ilustradus? ¿Homo cordubensis peñisticus? Ustedes deciden.

13 comentarios:

Jo dijo...

Juas.... Haciendo amigos, ¿no?

Estoy deseando leer el perfil del cordobé cultureta. O no, espera, mejor el jipiosus. O el ilustradus... Uf, se nota que yo soy el cordobé indecisus, ¿no? Mejor que elija otro.

fernando_mh dijo...

Me ha hecho tanta gracia, que igual hasta me animo a emularte con objeto de las próximas fiestas patronales de mi pueblo de origen, que también tienen lo suyo y lo del inglés, te aseguro. Como creo que reúno las características necesarias (apátrida, descreído, exiliado voluntario, iconoclasta y minoritario dentro de las minorías, excéntrico y raro, raro, raro...) para elaborar un elenco pintoresco y tan subjetivo y arbitrario como sea capaz, y como me da un poco igual ganarme tantos enemigos como te estás currando tú a pulso, creo que podré aproximarme (de lejos, eso sí, que en Euskadi no tenemos tanta "grasia" como en Córdoba) a la risión que me ha producido tu disección clasificatorio-lúdico-social.

Hispa dijo...

Impresionante decumento.
¿Has pensado en dedicarte a la etnografía? Te iría bien, porque lo has bordado.

Treegom dijo...

¡Joé, macho, tas quedao a gusto! Jajaja... espero que el ciclo no acabe aquí, hay mucha fauna urbana que catalogar.

¡Un saludo!

María José dijo...

Yo quiero que le des caña al jipiosus tolerantis (juas!)que esos abundan ultimamente por ahí.

Besotes

miguel dijo...

A ver si, poco a poco, escribes la enciclopedia completa. Para el próximo capítulo apuesto por el cultureta.

harazem dijo...

Amigo lamalgama, con tu permiso he citado tu brillante estudio etológico en mi última entrada sobre la fauna folklofriki cordobesa en su variante del cofrade almizclero, en cuyas potentes glándulas subtesticulares producen la potente cofradesterona con que marcan el territorio de sus machorros dominios.

Un saludo

Anónimo dijo...

jajajaa, buenísiiiimo!!! yo apuesto por jipiosus, que tiene lo suyo eh?

Anónimo dijo...

la anonima era la ovejita, q me olvidé ponerlo, jiji

lamalgama dijo...

Con todo el permiso Manuel, ya sabes de sobra que para mí es un honor. Por cierto, permíteme que te diga que lo tuyo es puro vicio (aunque ya lo sabes), siempre tiendes a ir por los peores senderos, los más oscuros y tenebrosos, ¿es que tu señora mama (esa bendita señora de Cañero) no te enseñó nunca a evitar los callejones oscuros? aquí escoges al peor de los siniestros grupúsculos del meapilero mundo cofradier, el más rancio y con más caspa por centímetro cuadrado de los que pueblan esta cosmocasposa villa. La variante del cofrade almizclero es la peor de todas, encajonada en la subcategoría "Sevillano" en su vertiente más corrosiva y venenosa. Nuestro simpático amigo el alegre purista es uno de ellos, como ya te dije, pa escribir un libro.

Por cierto, estoy buscando en la biblioteca el libro de memorias de Castilla del Pino que tanto mencionas, pero no recuerdo el título exacto, a ver si me lo dices he encontrado uno autobiográfico pero sólo contempla hasta su llegada a Córdoba. Tu afición por la caspa cruzcondiana de esta ciudad es peligrosa una vez que consumes las primeras dosis de exquisito jaco folkofriki.

Y ya que me pongo, parece que existe cierta unanimidad porque le dedique mis próximas diatribas al cordubensis jipiosus, mira que sois mamones, coño que son los que mejor me caen y le tengo ganas al peñisticus, bueno esiguá, total, al final haré lo que me salga de los cojones, como es costumbre.

Saludos a todo el mundo, incluido a mi hermano, que sé que me lee.

harazem dijo...

Claro que soy un vicioso, pero no fue culpa de mi pobre madre, sino de la Iglesia, porque pronto descubrí que todas aquellas cosas que me prohibía eran las más sabrosas y todo aquello que me proponía como virtuoso lo más sórdido, vidrioso y pantanoso. Y yo que siempre fui débil... Ayer estuve hurgando en la web de la Hermandá de La Caridad, de la que salí para darme siete duchas y una sesión de KOMANDO LEPROSO, y no vi ni rastro del purista vocinglero. Espero que no le estés levantando al ejemplar un falso testimonio...

En cuanto a las memorias de Castilla del Pino suponen un documento de primera para conocer la España de la posguerra y la Córdoba de la travesía del desierto, sobre todo desde el punto de vista de la contribución de la universidad a la dictadura. La primera parte (Pretérito Imperfecto) es la que tú has encontrado en la que cuenta su infancia, la guerra, sus años universitarios y las prácticas. En ella encontrarás apuntes suficientes para hacerte una idea de cómo fue el cambio de casi todo el profesorado republicano, librepensador y científico por la muchachada falangista responsable de fusilarlos, exiliarlos o cesarlos. En la segunda parta (La Casa del Olivo) narra su llegada a Córdoba y cómo tuvo que integrarse en el ambiente opresivo y asfixiante de esta ciudad y su búsqueda de respiraderos para poder soportarlo. Por este tomo aparece toda la fauna cordobesa de los años 50, 60 y 70, tratada desde mi punto de vista con una piedad que no se merece. La figura de Castilla se convirtió en los años 60 y 70 en un símbolo de la libertad para los demócratas y en un engendro del infierno para los fachas. Se hizo, por ejemplo, correr interesadamente la leyenda, que se convirtió en popular, de que en su casa todos andaban ¡¡¡desnudos!!! Y sus desgracias familiares una prueba para los curas de que Dios existe. En cuanto a la izquierda, lo indómito de su pensamiento hizo que chocara muy a menudo con los mantenedores de los presupuestos ortodoxos.

Pinchito dijo...

Acordáte mijito que tú va a íh alinfienno hahta con sapatoh. Como te siga metiendo con loh hunsionarioh de la divinidá va viní un rallo del planeta raticulí y ti va desamalgamá tó entero, ti va a ehpiasá, ti va a...

Entonse lloraré poreh güen tipo que éhra, pero mientrah me partío el culo de risa con la clasificasión jajajaja

Anónimo dijo...

Hola.

Veo en tu comentario un poco de resentimiento agresivo. Yo iría más contra la ocupación de vía pública que secuestra la libertad de circulación de los ciudadanos. Es decir, que sin odio habría que limitarse a apartar del núcleo urbano todo este tipo de festejos. Que dejen la ciudad para lo urbano y hagamos un parque temático para este tipo de actividades.

emeelege.