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lamalgama

welcome to edinburgh

viernes, 7 de septiembre de 2007 by lamalgama

De mi estancia en Reino Unido, me llevo dos grandes recuerdos, por un lado la gente tan magnífica que conocí, y por otro Edimburgo, una ciudad que me cautivó a pesar del día típicamente lluvioso con el que nos recibió. Cierto es que coincidí con el famosísimo Festival Internacional de Edimburgo, el cual durante todo el mes de Agosto aglutina a su vez decenas de festivales entre los que destacan el Fringe y el Festival Internacional de cine de Edimburgo. El ambiente en la calle era cojonudo, en la calle del Fringe no había momento ni lugar en el que estuvieses y no tuvieses ninguna actuación en directo; teatro, gospel, magia, malabares, música escocesa, performances de lo más surrealista, faldas escocesas por doquier, es el Fringe. La ciudad estaba inundada de artistas callejeros, una ciudad que por otra parte transmitía el ambiente de una ciudad que ama la cultura, con decenas de teatros, salas, colectivos, cafés. Escocia me cautivó, y es que no se puede dejar de amar a un país en el que la gente escupe a un corazón grabado en el suelo en señal de repulsa a Inglaterra, algo bueno esconde eso para mí.

Allí, y por azar de la vida, conocí a una chica madrileña, amante de la fotografía, que había vivido en Edimburgo durante unos años y ahora había vuelto para sacarse unas libras vendiendo algo de arte en pequeño formato, su nombre Alicia Conde. Gracias a ella conocí un garito llamado Fosters, un entrañable bareto local autogestionado por universitarios de la facultad de Bellas Artes, y fue allí, donde entre actuación y actuación, pude mear en el peor retrete de Escocia y sentirme Renton por un momento. Afortunadamente para mí no tuve que sumergirme en las procelosas aguas del Mar del Norte para encontrar mis pastillitas, pero fue toda una experiencia mear frente a mensajes repetitivos en varios colores que me decían "I love you". Gracias a Alicia conocí la obra de una amiga suya, también fotógrafa, y de la cual compré una postal que me cautivó, bajo el título de "welcome to edinburgh", que denunciaba el trato dado a los colectivos sociales de la ciudad durante la celebración de una reunión del G-8 en 2005. Es la misma que aquí os dejo, quería compartirla con todos vosotros. Me encanta esa nariz de payaso, espíritu de la ciudad, punto rojo entre el blanco y el negro del resto de la foto, como si fuese la única voz de denuncia que quedase en el mundo, una vez más, la voz del joven.


2 comentarios:

Landahlauts dijo...

Eso de que escupen en un corazón que simboliza Inglaterra... me lo tiene usted que contar más detenidamente, Lamalgama.

miguel dijo...

Yo tengo q ir a Edimburgo a escupir contra los ingleses y hacerme una foto con orejitas de conejo.