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masa crítica 7

jueves, 6 de septiembre de 2007 by lamalgama

MASA CRÍTICA CÓRDOBA

EL PRIMER VIERNES DE CADA MES A LAS 20H EN EL BULEVAR (ALTURA GRAN TEATRO)
¡RECUPERA LA CALLE TODOS LOS DÍAS, BICITALÁ UNA VEZ AL MES!
Paseo bici-festivo reivindicativo que se celebra en distintas ciudades del mundo para democratizar el uso de la calle y reducir el abusivo espacio ocupado por coches y motos, recuperando otros modos de transporte más seguros, responsables, saludables, eficaces, gratuitos y sostenibles : caminar, el transporte público gratuito y la bicicleta.
PRÓXIMA QUEDADA: 7 DE SEPTIEMBRE, A LAS 20H EN BULEVAR GRAN CAPITÁN (ALTURA GRAN TEATRO)


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1 comentarios:

miguel dijo...

En nombre de la libertad de empresa, la libertad de circulación y la libertad de consumo, se está haciendo irrespirable el aire del mundo. El automóvil no es el único culpable de la cotidiana matanza del aire, pero es el peor enemigo de los seres humanos que han sido reducidos a la condición de seres urbanos En las ciudades de todo el planeta, el automóvil genera la mayor parte del cóctel de gases que enferma los bronquios y los ojos y todo lo demás, y también genera la mayor parte del ruido y las tensiones que aturden los oídos y ponen los pelos de punta. Al norte del mundo, los automóviles están, por regla general, obligados a utilizar combustibles y tecnologías que, al menos, reducen la intoxicación provocada por cada vehículo, lo que podría mejorar bastante las cosas si los autos no se reprodujeran más que las moscas. Pero al sur, es mucho peor En raros casos la ley obliga al uso de gasolina sin plomo y de convertidores catalíticos, y en esos raros casos, por regla general, la ley se acata pero no se cumple, según quiere la tradición que viene de los tiempos coloniales. Con alevosa impunidad, las feroces descargas de plomo se meten en la sangre y agreden los pulmones, el hígado, los huesos y el alma.

Algunas de las mayores ciudades latinoamericanas viven pendientes de la lluvia y del viento, que limpian el aire o se llevan el veneno a otra parte. La ciudad de México, la más poblada del mundo, vive en estado de perpetua emergencia ambiental. Hace cinco siglos, un canto azteca preguntaba:

¿Quién podrá sitiar a Tenochtitlán ?

¿Quién podrá conmover los cimientos del cielo?

Actualmente, en la ciudad que se llamó Tenochtitlán, sitiada por la contaminación, los bebés nacen con plomo en la sangre y uno de cada tres ciudadanos padece frecuentes dolores de cabeza. Los consejos del gobierno a la población, ante las devastaciones de la plaga motorizada, parecen lecciones prácticas para enfrentar una invasión de marcianos. En 1995, la Comisión Metropolitana para la Prevención y el Control de la Contaminación Ambiental recomendó a los habitantes de la capital mexicana que, en los llamados «días de contingencia ambiental», permanezcan el menor tiempo posible al aire libre, mantengan cerradas las puertas, ventanas y ventilas y no practiquen ejercicios entre las 10 y las 16 horas.

En esos días, cada vez más frecuentes, más de medio millón de personas requieren algún tipo de atención médica, por las dificultades para respirar, en la que otrora fuera «la región más transparente del aire». A fines del 96, quince campesinos del estado de Guerrero marcharon en manifestación a la ciudad de México, para denunciar injusticias: fueron a parar, todos, al hospital público.

Lejos de allí, en otro día de ese año 96, llovió a mares sobre la ciudad de San Pablo. El tránsito se enloqueció a tal punto que produjo el más largo embotellamiento de la historia nacional . El alcalde, Paulo Maluf, lo celebró:

-Los embotellamientos son señales de progreso.

Mil autos nuevos aparecen cada día en las calles de San Pablo. Pero San Pablo respire los domingos y se asfixia el resto de la semana; sólo los domingos se puede ver, desde las afueras, a la ciudad habitualmente enmascarada por una nube de gases.

Eduardo Galeano